Un situacionista interpela a Lacan

Recuerden ustedes aquel movimiento nacido en la década de los 60 que llevó por nombre “Situacionismo”, al cual pertenecieron dos de los más grandes ensayistas críticos de Europa: Guy Debord y Raoul Vaneigem.

Si bien el situacionismo establece relación con diferentes discursos y los re-configura a partir de una propuesta emancipatoria, los principales referentes son el pensamiento de Marx y la “escuela” occidental del marxismo crítico (Lukács y el consejismo), y algunas vanguardias estéticas del siglo XX (como el letrismo y el dadaismo o el surrealismo).

La propuesta situacionista sostiene la posibilidad de crear momentos espacio-temporales-psíquicos donde el acontecimiento se construya a contrapelo de la experiencia cotidiana, alienante y cosificada. Es decir, la construcción de situaciones pasa por irrumpir el continuum enajenante de la sociedad moderna (formada por una cultura parcelada, opresiva y escindida) creando un momento unitario, deseado y decidido colectiva y libremente, en donde la subjetividad se constituye como soberana. Momento de irrupción, de fiesta poética, de posibilidad simbólica vivida estéticamente, no ya como re-presentación sino como puesta en escena, como presentación de la subjetividad revolucionaria misma. Arte y revolución anudadas en la subjetividad creadora de situaciones. Autogestión colectiva de la vida.

De ahí que Vaneigem hiciera un poema de una consigna en su libro “De la huelga salvaje a la autogestión generalizada

“La autogestión generalizada es el camino más breve hacia la abundancia. En ella, el trabajo tiende a cero, la creatividad a infinito.”

Dentro del proyecto situacionista de hacer una crítica unitaria y total de la sociedad burguesa contemporánea se encuentra también el objetivo de crear un urbanismo crítico. Es decir, la construcción revolucionaria de la sociedad comunista exige la transformación radical de las ciudades tal y como éstas existen. ¿Por qué? Porque el dominio de la mercancía ha estructurado el trazo urbano y los edificios a imagen y semejanza de las necesidades que el capital tiene de producirse, moverse y consumirse en las urbes. De ésta manera, la cosa-capital o la cosa-mercancía adquiere preeminencia frente a las necesidades de la colectividad o de la subjetividad.

Así, por ejemplo, los situacionistas planteaban la construcción de casas que respondieran a los estados de ánimo de las personas. Que la luz, el color, las sombras, la disposición de los elementos estéticos, cambiara dependiendo de la “necesidad” subjetiva en cada caso.

De ahí también, que actos como la “deriva” o la “psicogeografía” adquieran, para los situacionistas, un potencial crítico y subversivo en la construcción de situaciones y en la construcción de una sociedad autogestiva y comunista.

Interpelando a Lacan

“Uno de nuestros blancos serían estos momentos donde sujetos como usted, en el fondo, vienen a traerle a todas estas personas la justificación de su miseria cotidiana”

“Si la gente que está aquí se reúne por voluntad propia y auténticamente quiere comunicarse se dará con otra base y con otra perspectiva”

Enlace al Archivo Situacionista Hispano: http://www.sindominio.net/ash/ash.htm