Esbozo de un posible programa: ontología y política

Si el abordaje y el andamiaje teórico de ésta investigación es adecuado, entonces podremos desarrollar y obtener algunos resultados en torno a la relación entre ontología y política.

Primer apunte.

Pensamos que hablar de la política desde la filosofía supone, en principio, delimitar el objeto de la reflexión (la política) a una región de ésta (la filosofía). Es decir, para mostrar el sentido de la política en su “esencia” debemos pensarla desde la ética.

Digamos que el tras-fondo sobre el cual aparece la política es precisamente el de la ética. Ahora bien, debemos entonces definir qué es eso de “la ética” y mostrar por qué ella es el “tras-fondo” de la política en cuanto tal. Esto, a su vez, supone dilucidar qué es la política, pero ya desde el horizonte de comprensibilidad que nos haya ofrecido como resultado la investigación de dicho tras-fondo.

Tenemos entonces 2 regiones: la ontología y la ética; ésta última, a su vez, subsumiendo a la política. Así, nuestra relación primaria parece haberse convertido en la relación entre ontología y ética.

Segundo apunte

Sostenemos lo siguiente: toda ética implica necesariamente una ontología, pero no toda ontología implica necesariamente una ética. Por donde observamos la preeminencia de la tematización ontológica frente a una sub-región derivada de ella: la ética.

Cabe la pregunta siguiente: ¿Por qué y en qué sentido la ontología adquiere preeminencia frente a la ética?

Cabe también la siguiente pregunta: ¿Qué es entonces la ontología para que exija ser ontológicamente primera en el orden de la reflexión?

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