Y tú

Y tú, que recorres calles y pasillos con la sonrisa siempre lista.
Con un paso despreocupado y las ideas centradas en un discurso ajeno ya ido.

Con miradas que, aunque fijas y difusas, son miradas perdidas.

Y tú, que inventando desde el ríspido asfalto alguna historia siempre vieja.

Que acariciando azulados horizontes no encuentras el misterio de la caricia.

Te preguntas.

¿Qué busca pues la caricia?

No se sabe, no… lo que la caricia busca.

Pues quien toca no acaricia, y quien acaricia no toca. Porque lo que busca la caricia, siempre, siempre, es lo por-venir.

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